El peligro de trabajar en Holanda: ¿cómo explotan las empresas la mano de obra española e inmigrante?

El peligro de trabajar en Holanda: ¿cómo explotan las empresas la mano de obra española e inmigrante?

  • Algunos trabajadores generan deuda con la empresa para pagar el alquiler
  • Las ETT captan en España empleados para el sector logístico
Vista aérea del puerto de Rotterdam en Holanda. Getty

Las condiciones laborales de Holanda podrían ser el sueño para cualquier joven con trabajo temporal o parado. Mejor salario que en España, jornadas de trabajo más reducidas y más derechos sociales. Cualquier oferta procedente de los Países Bajos, a priori sería imposible de rechazar. Pero la realidad que se encuentran muchos trabajadores es muy distinta. Bajos salarios, disponibilidad absoluta para cubrir turnos, exceso de horas trabajadas y contratos de exclusividad. l Holanda es el país del mundo que más trabajadores está contratando

Holanda se ha convertido en la salida laboral de miles de jóvenes que buscan una oportunidad ante la falta y la precariedad del mercado de trabajo español. El pequeño país europeo ha resistido la crisis como pocos gracias al empuje del sector de la distribución. Rotterdam es el puerto de Europa Central para las grandes empresas y necesitan gran cantidad de mano de obra para repartir sus mercancías al resto del continente. El galopante paro y la precarización laboral que sufren los países del sur son el caladero perfecto para abastecerse de trabajadores.

Alojamientos de los trabajadores en un camping de Waalwirk. // Fuente: Fundación 1º de mayo

Las Empresas de Trabajo Temporal (ETT) o agencias de reclutamiento se convierten en la pieza clave para suministrar mano de obra barata al sector logístico holandés, según denuncia en un informe  de la Fundación 1 de Mayo. PRAN, 100PRO, T&S Flexwerk, Ranstad, o Manpower cubren el 60% del mercado de trabajo del sector para puestos de baja cualificación con la demanda de otros países. Las agencias de trabajo utilizan su propia red o Internet para publicar sus ofertas con requisitos poco exigentes. Basta con ser mayor edad, título de educación primaria y nivel básico de inglés.

Alojamientos de los trabajadores en un camping de Waalwirk. // Fuente: Fundación 1º de mayo

“Un martes les escribí y esa noche me respondieron que al día siguiente me hacían la entrevista por teléfono y me dijeron que el lunes tenía que estar en el puesto de trabajo”, recoge el informe la declaración de un trabajador canario en Holanda. Los plazos para aceptar la oferta son muy cortos y se firma un precontrato. “Cuando llegué al país me recogieron en el aeropuerto, me metieron en una casa y me dijeron una de estas camas es para ti”, recuerda el empleado su primer día.

Contraprestaciones por tener trabajo

El Instituto Holandés para la Investigación Social (SCP) resalta en sus últimos informes que se está produciendo un “fenómeno social significativo” de inmigrantes procedentes de España. En apenas diez años se ha duplicado el número desde los 28.000 que residían en el país a los más de 40.000 que hay a cierre de 2016.

Uno de los alicientes de las ofertas de trabajo es que la empresa se encarga de proporcionar alojamiento, pero no es gratis. Hay que pagar el alquiler. Las ETT pueden llegar a cobrar 92 euros al mes por una cama doble, explica Pablo López, autor del informe y profesor de Sociología de la Universidad Complutense. Algunos de los afectados que aparecen en el informe viven en bungalows de camping donde 20 o 30 personas compartían una única lavadora o había un único frigorífico para cada cuatro trabajadores.

Aunque las compañías nunca pagan por debajo del salario mínimo marcado por la ley, que en Holanda es de 8,96euros la hora, frente a los 5,54 euros fijado en España; cargan contraprestaciones enmarcadas en la ley como el seguro médico o el transporte al lugar de trabajo, con lo que se produce un recorte la nómina.

Para el autor las ETT se convierten un muro de contención para que los emigrantes españoles accedan a las condiciones que ofrece el mercado laboral.  “La semana próxima tienes 5 días de trabajo, un día te lo cancelan, otro día vas 3 horas, pero a las 9 de la noche te viene un email donde ya se ha cancelado, con lo cual pierdes el día siguiente, al otro día vas y sólo puedes hacer 4 horas porque no hay horas, y así vas acumulando todas las semanas”, explica uno de los trabajadores que trabaja para una empresa logística. El tipo de contratación que emplea las agencias colocación permite a grandes y pequeñas compañías de distribución de disponer de una mano de obra flexible y competitiva.

Las condiciones de trabajo llegan al punto que la falta de horas trabajadas provoca que el empleado genere deuda con la empresa en los casos más extremos. Es lo que se conoce como nóminas negativas, el coste de alojamiento o transporte se deja a deber a la empresa y será descontando en los próximos sueldos.

Trabajo con presión

Las compañías logísticas establecen unos objetivos de productividad para empleados temporales. La agencia se encarga de presionar a los nuevos trabajadores que proporciona para que cumplan con los estándares. “Me pongo en contacto para comunicaros algo muy importante. Hemos recibido una información, que la verdad no es nada agradable, de 20 personas que habéis empezado a trabajar nuevos, sólo están satisfechos con 4 de vosotros. Por lo cual esto significa que si desde hoy día 17 del 1, hasta el 20 vuestra producción no aumenta, seréis despedidos personalmente por la empresa”, reza un correo electrónico del coordinador de la ETT.

A pesar de cumplir las necesidades de la empresa, el trabajo no está garantizado. Según la fundación de CCOO, en los contratos que se firman no se formaliza ni la jornada ni el salario y se parece mucho al “contrato cero horas” británico, en el que el único compromiso es la disponibilidad para trabajar.

Entre las condiciones que acepta el trabajador está la prohibición durante el período de un año después de la finalización del contrato de trabajo temporal de firmar un contrato con otra ETT con penalización de 3.000 euros por infracción, más 250 euros por cada día o parte de él en el que se produzca la infracción.

Fuente https://www.eleconomista.es/economia/noticias/8382273/05/17/2/El-peligro-de-trabajar-Holanda-Como-las-empresas-holandesas-explotan-la-mano-de-obra-espanola.html

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